Control

Principales cuencas en el control de Jerjeles

Contexto general

La cuenca del río Lluta está ubicada en la Región de Arica y Parinacota (Figura 1), entre los paralelos 18° y 18°30′ de latitud sur y los meridianos 70°20′ y 69°22′ de longitud oeste.

Esta cuenca ocupa un área de 3.378 km2 y su principal sistema hídrico es el río Lluta, el más septentrional de Chile. En su trayecto cruza las provincias de Parinacota y de Arica, recorriendo un distancia total de 147 kilómetros, desde el altiplano hasta su desembocadura en el océano Pacífico, al norte de la ciudad de Arica.

Este río posee un escurrimiento de tipo exorreico permanente. Su cuenca de origen es de tipo andino-altiplánico y su régimen hídrico es pluvio-nivo (glacial). Sus principales afluentes son el río Azufre y las Quebradas de Caracarani, Colpitas y Socoroma.

Figura 1. Cuenca Lluta
Figura 1. Cuenca río Lluta (Fuente: Laboratorio Entomología INIA-CRI La Platina. 2015)

La cuenca de Camarones es la última cuenca, de norte a sur, en la Región de Arica y Parinacota. Posee dos sub-cuencas: Camarones y Chiza.

Esta cuenca se ubica entre los paralelos 18°48′ y 19°18′ de latitud sur y los meridianos 70°18′ y 69°07′ de longitud oeste.

Las principales localidades rurales existentes en el área de la cuenca son: Cuya, Esquifla, Palea, Camarones, Conanoxa, Chupisilca, Portocarrero, Catinjagua, Huancarane, Pampa Nuna, Caructa, Iquilta e Isise.

La hoya del río Camarones comprende una superficie de 4.760 kmy una extensión de 135 km.

El río Camarones nace en la confluencia de los ríos Ajatama y Caritaya, que se produce en el sector de Arepunta (2.900 m). Apartir de este punto desarrolla su curso en dirección aproximada SW hasta desembocar en el mar, con una longitud de 97 km. Ambos tributarios tienen influencia volcánica, de los volcanes Chuquicamata (5.590 m.) y Anocarire (5.050 m.).

Además de sus tributarios principales, el río Camarones no tiene más tributarios con excepción de algunas vertientes ocasionales, como por ejemplo la quebrada de Saguara.

Figura 2. Cuenca camarones
Figura 2. Cuenca de Camarones (Fuente: Laboratorio Entomología INIA-CRI La Platina. 2015).

Control de Simúlidos

Existen diferentes métodos de control de los jerjeles: químico, mecánico y biológico.

Los productos químicos son los métodos más conocidos para el control de insectos; siendo los insecticidas sintéticos, especialmente eficaces. Sin embargo, su uso, en particular su amplio espectro residual, han alterado los ecosistemas.

Los pesticidas se han utilizado tanto contra las moscas adultas que nos atacan y las larvas, interrumpiendo su ciclo de vida; sin embargo, los métodos para controlar la etapa adulta no son recomendados, porque los insecticidas que se tienen que aplicar a grandes superficies, han tenido  como resultado efectos adversos en los organismos no objetivo, que incluyen insectos beneficiosos como polinizadores, depredadores, peces, aves y anfibios.

Por lo que las estrategias de control  están dirigidas a las larvas, ya que se limitan en más áreas definidas, es decir, los cursos de agua. Hay extensas listas de productos que han sido utilizados de manera eficiente en el control de moscas negras, pero por diversas razones como una elevada acción residual, efectos adversos sobre especies de organismos no objetivo y resistencia, muchos productos han sido reemplazados por nuevos insecticidas menos persistentes.

La técnica más conveniente para el control de mosca negra es el uso de agentes de control biológico, incluyendo el uso de organismos vivos o productos que se derivan de estas moscas negras, y que están dirigidos a la reducción o eliminación de los daños causados por las especies que son perjudiciales para los seres humanos, animales domésticos o la agricultura.

Hay varios métodos de control biológico, pero aquellos con mejores resultados son los derivados de bacterias, hongos y virus. Los enemigos naturales de simúlidos en los cursos de agua incluyen organismos como depredadores (por ejemplo, peces, larvas de coleópteros (Figura 3), parásitos (Mermithidae) (Figura 4), protozoos (microsporidios) (Figura 5), hongos (especialmente Coelomycidium) (Figura 6), virus y bacterias. En regiones donde existen enemigos naturales y no llegan a niveles suficientes para ser eficaces como medidas de control, es necesario establecer instalaciones de cría artificial para producir densidades significativas de los patógenos y parásitos. Esto no sería fácil de implementar porque por lo general tienen ciclos complejos con diversos hospederos intermediarios y sería difícil de producir en cantidades suficientes para lograr un nivel viable de control.

Figura 3. A: Larva coleóptero (Familia Elmidae) (Fuente: Laboratorio Entomología INIA-CRI La Platina. 2014); B: Mermithidae (Fuente: http://www.zoology.ubc.ca/); C: Microsporidio (Fuente: http://www.livescience.com/); D: Coelomycidium simulii (Fuente: http://nacekomoe.ru/)

En la búsqueda de un larvicida se ha encontrado al entomopatógeno Bacillus thuringiensis var. israelensis (Bti), que resultó ser la solución ideal. Bacillus thuringiensis, es una bacteria específica para mosquitos y simúlidos. Esta bacteria forma cristales tóxicos (delta endotoxina) compuestos por varias proteínas cristalizadas (protoxinas) que son sintetizadas durante la esporulación, minutos después que las larvas ingieren a los cristales, estos reaccionan con el pH y las enzimas formando subunidades activas lo que provoca una parálisis en la pared del intestino medio, esto causa un desequilibrio en el balance osmótico y abrasión de la pared intestinal, lo que provoca la muerte de la larva un periodo de 2 a 12 horas (Figura 4). Su uso para el combate de estos insectos se ha incrementado en las últimas décadas debido a que no afecta a insectos benéficos, vida acuática, pájaros, vegetación, animales en general, ni tampoco al hombre, además es un buen sustituto de los larvicidas químicos convencionales (García et al. 2012;García-Gutiérrez, C et al. 2012)

Figura 4. Modo de acción de Bacillus thuringiensis en Lepidoptera: ingestión de bacterias (1); solubilización de los cristales (2); proteína de activación (3); unión de proteínas a los receptores (4); formación de poros de la membrana y lisis celular (5) (Fuente: Adaptado de Schünemann, 2012).

Otro método de control es la limpieza mecánica y la eliminación de sustratos, especialmente la vegetación (Figuras 5), a la que las larvas y pupas de simúlidos pueden adherirse (Figura 6). Estos métodos podrían ser utilizados en conjunto con la aplicación de la Bti como una forma integral de control.

Figura 5. Malezas
Figura 5. Eleocharis sp y Brea (Fuente: Laboratorio Entomología INIA-CRI La Platina. 2015).
Figura 6. Larvas caracteristicas
Figura 6. A: Ventosa situada en la parte apical del abdomen que le sirve de desplazamiento; B: Presencia de seudópodo ventral, proveído de una corona de garfios (Fuente: Laboratorio Entomología INIA-CRI La Platina. 2015).

Para el caso especifico de la cuenca del río LLuta, el control no solo involucra el caudal del río, sino que también se encuentran una serie de otros puntos de focos de crianza como drenes, canales, vertientes, bocatomas, compuertas (Figura 7), al observar las fotos se aprecia claramente las malezas presentes, que sirven de soporte a las larvas de los jerjeles.

Figura 7. Focos de crianza externos al caudal propio del río Lluta (Fuente: Laboratorio Entomología INIA-CRI La Platina. 2015).

Caso similar ocurre en la cuenca del río Camarones, que también presenta malezas alrededor de la cuenca, que claramente dificultan las aplicaciones al momento de realizar el control (Figura 8).

Figura 8.

Figura 8. malezas Camarones
Figura 8. Malezas en la ribera del río Camarones (Fuente: Laboratorio Entomología INIA-CRI La Platina. 2015).

En consecuencia, se requiere una dosis más alta y aumento en la frecuencia de aplicación si la vegetación está presente. En los programas de control a gran escala, el impacto sobre el medio ambiente es de gran importancia, particularmente cuando se utilizan las medidas de control en zonas de recreo o en áreas que son una fuente de agua potable. Por esta razón, existen regulaciones en numerosos países en relación con el uso de productos químicos o biológicos en los cursos de agua con el fin para de evitar la contaminación o efecto adverso en la calidad del agua. Bacillus thuringiensis var. israelensis ha sido registrado como un larvicida que no produce efectos adverso entre los 10 grupos más importantes de los organismos acuáticos invertebrados asociados con moscas negras.

Por este motivo, es fundamental que los dueños de parcelas por donde pasan canales, drenes, bocatomas, vertientes; realicen limpieza de las malezas a lo menos dos veces al año, de manera de evitar focos de crianza, ya que  abundante vegetación subacuática ayuda al desarrollo de las larvas de mosca negra. También se ha demostrado que esta vegetación reduce notablemente el flujo y la velocidad del agua que afecta negativamente el efecto del larvicida biológico. La reducción del flujo no sólo limita la propagación del larvicida biológico, sino que también facilita su adsorción por la vegetación y el perifiton.

equipo

 


Literatura

  • García-Gutiérrez, C. Gómez-Peraza, R. López, C. León, A. 2012. Insecticidas biorracionales para el control de mosquitos y moscas negras en Sinaloa. Ra Ximhai. 8 (3): 47-55
  • Coscarón, S y C. Coscarón. 2007. Neotropical Simuliidae (Diptera: Insecta). In: Adis, J., Arias, J.R., Rueda-Delgado, G. & K.M. Wantzen (Eds.): Aquatic Biodiversity in Latin America (ABLA Series). Vol. 3. Pensoft Publishers, Sofia-Moscow, 686 pp
  • García-Gutiérrez. C, Gómez-Peraza. R, López. C y A. León-Váldez. 2012. Insecticidas biorracionales para el control de mosquitos y moscas negras en Sinaloa. Ra Ximhai. 8 (3):47-55
  • Schünemann, R. Knaak, N. Fiuza, L. 2014. Mode of Action and Specificity of Bacillus thuringiensis toxins in the Control of Caterpillars and Stink Bugs in Soybean Culture. ISRN Microbiology. 12 p