Familia Simuliidae

La familia Simuliidae pertenece al Orden Diptera, uno de los grupos de insectos más abundantes. En cada región los han denominado de formas muy variadas como jejenes, jerjeles, borrachudos, mbariguis, petros, paquitas, moscas chupasangre o carmelitas.

Los simúlidos constituyen una de las familias de dípteros acuáticos más importantes de las aguas corrientes, ya que en sus fases preimaginales son exclusivos de este medio, por ello, presentan una serie de adaptaciones morfológicas y de conducta de gran interés bilógico y ecológico.

Los simúlidos habitan tanto el ambiente acuático como terrestre (Figura 1). En el ambiente acuático están considerados como organismos benéficos en la cadena alimenticia y es en el ambiente terrestre cuando se hacen famosos por el impacto que causan en el hombre y la fauna. Como muchos otros dípteros, los simúlidos se destacan por su trascendencia epidemiológica. Sus picaduras provocan molestias, causando reacciones locales con prurito y edematización.

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Figura 1. Ciclo biológico de los simúlidos y morfología de cada estado de desarrollo. Fuente: Laboratorio de Entomología, INIA La Platina, 2014.

 

Los simúlidos también producen pérdidas económicas a nivel regional al perturbar la actividad agrícola-ganadera. Esto se debe a que el personal dedicado a tareas agropecuarias no puede desarrollar normalmente sus actividades al aire libre, reduciendo su productividad. El impacto sobre la ganadería se debe a que los animales no se alimentan adecuadamente por la acción de los jejenes, provocando así una disminución en la producción de carne y/o leche. A esto debe agregarse el problema socioeconómico ocasionando, por ejemplo, pérdidas en la actividad turística ya que los ataques de estos insectos pueden ser tan intensos como para inhibir actividades al aire libre como camping, pesca o recreación y deportes.

 

MODO DE VIDA

Los simúlidos están íntimamente ligados a ambientes loticos constituyendo un importante eslabón en la cadena trófica. Generalmente escogen sitios con flujo de agua continuo y rápido; se ubican cerca de la superficie donde existe mayor tensión de oxígeno, sobre hojas o ramas o bien en sustratos pedregosos libres de algas y fango que permiten su fijación. El sustrato elegido para apoyo es muy variado, como piedras, hojas, tallos, ramas, troncos de árboles o raíces pero siempre exigen un soporte sólido que permita la fijación de larvas y pupas. No se las encuentran sobre limo, ni tampoco cuando hay muchas algas unicelulares. Cuando se adhieren sobre vegetales, en general no están sobre hojas muertas.

Son cosmopolitas ya que pueden vivir en aguas con temperaturas próximas a 0°C o sea cuando se forma hielo a la orilla del curso de agua o están cubiertas por nieve como ocurre en la Puna, Alta Cordillera, Tierra del Fuego, o arriba de 25°C como sucede en el norte de Argentina. En su gran mayoría prefieren temperaturas entre los 7 y 15°C. Con respecto a la altitud viven desde el nivel del mar hasta los 4.700 metros de altura. Las distintas especies viven en rangos definidos de altitud y temperatura. Larvas y pupas viven en su mayoría próximas a la superficie y no más allá de 50 centímetros de profundidad donde la luminosidad del medio acuático es mayor observándose especies a mayor profundidad cuando las aguas son excepcionalmente translucidas. Los simúlidos son insectos de hábitos predominantemente diurnos.

Esto se debe a que las especies necesitan que las aguas reciban luz directa. Cuando los cursos de agua hacen un largo recorrido por lugares sombreados difícilmente se encuentren larvas y pupas de simúlidos. Otra característica de los simúlidos es que presentan reofilia positiva. Como utilizan el alimento suspendido en el medio y el oxígeno disuelto en el agua, a mayor volumen de agua filtrada, mayores posibilidades de extraer su comida. Por ello, la velocidad de la corriente es un factor muy importante para definir el hábitat de las especies de simúlidos, al que en general son reófilas.

El oxigeno disuelto en el agua constituye otro factor determinante ya que los simúlidos, como se mencionó anteriormente, necesitan alto contenido en oxígeno disuelto en forma de microburbujas, que puede llegar al grado de saturación en aguas torrentosas. Viven en aguas dulces oligohialinas, (residuo sólido inferior a 5 gr/L). Con respecto al pH, el próximo al neutro es el preferido, sin embargo existen otras especies que pueden vivir con valores por encima o debajo de la neutralidad (6,56-8,9).

La hembra en la mayoría de las especies requiere alimentarse de sangre para la maduración de los óvulos y es este requisito lo que hace que las especies de esta importante familia al morder la piel haya transmisión de parásitos en la sangre, en el hombre y animales de sangre caliente.

La cópula se realiza en el sitio de emergencia de los adultos. Las hembras producen de 200 a 500 huevos en un solo ciclo gonadotrófico. La ovoposición puede realizarse distribuyéndolos libremente en la superficie del agua (durante el vuelo) o depositándolos en forma masiva sobre hojas o ramas que flotan sobre el agua. El tiempo de incubación de los huevos varía de 4 a 30 días (dependiendo de las especies y la temperatura del agua). Existen especies en las que sus huevos sufren diapausa (pudiendo sobrevivir hasta en barro húmedo). Los huevos solo continúan su desarrollo cuando se hallan en un ambiente muy húmedo o quedan inundados nuevamente. Luego de unos días de eclosionar, las larvas se adhieren a los sustratos (ramas, hojas, troncos, piedras) por un disco adhesivo que poseen en la porción posterior del cuerpo (disco anal), ayudadas además por un fino hilo de seda (secretado por las glándulas salivales) que sale por la boca (Figura 2).

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Figura 2. Morfología larva de simúlido. Fuente: Laboratorio de Entomología, INIA La Platina, 2014.

Las larvas son filtradoras no selectivas y se alimentan de pequeños organismos (zoo y fitoplancton), restos vegetales o incluso de otros insectos que lleva el agua en suspensión. Su desplazamiento es pasivo producido por la corriente acuática y pueden evitar ser arrastradas manteniéndose por el hilo de seda o por la ventosa anal. Cuando llegan a su último estadio, construyen un capullo con la seda secretada por sus glándulas salivares, que servirá de refugio a la crisálida. Las pupas tienen un aspecto peculiar en forma de «chinela» o de “zueco”, presentando en la parte anterior una serie de filamentos que son las branquias u órganos respiratorios.

En el estado de pupa permanecen un tiempo variable, según la temperatura, pudiendo variar de 7 a 20 días. Durante este lapso en su interior se genera, por medio de la metamorfosis, la mosquita que emergerá envuelta en una burbuja de aire que la llevará a la superficie, de donde saldrá volando para reiniciar el ciclo. Ambos sexos se alimentan de la savia de los vegetales o del néctar de las flores y solamente las hembras de algunas especies son hematófagas. Aunque algunas especies pueden ser autógenas (no consumen sangre), otras requieren forzosamente consumir sangre de vertebrados para llevar a cabo la ovogénesis; determinando así los llamados ciclos gonadotróficos. Dependiendo de las preferencias hematófagas se reconocen como: zoófilas generalistas, ornitófilas, mamalófílas y antropófílas. Con pocas excepciones los jerjeles no son estrictamente específicos. Después de la succión, buscan un sitio donde reposar y digerir, y una vez que los huevos han madurado seleccionan el lugar de postura. La longevidad no se conoce con exactitud en el campo pero se cree que oscila alrededor de dos meses.

Factores físicos y químicos regulan la presencia, la riqueza y la abundancia en la micro y macro distribución de la especie. Los factores más importantes son los siguientes:

  • Turbidez: Las larvas prefieren aguas claras pero a veces tolera aguas con cierto grado de turbidez durante ciertos períodos o de forma permanente. Además, requieren de agua que recibe la luz directa. Los cursos de agua que recorren largas distancias a través de las zonas mal iluminadas normalmente no tienen larvas o pupas.
  • Salinidad: Viven en aguas oligo halinas, que tienen un residuo sólido inferior a 5 g/l. La mayoría de ellos viven en aguas con menos de 1g/l, pero otros, como Simulium wolffhuegelii, pueden reproducirse con una concentración de cerca de 4g/l.
  • pH: El hábitat con un valor cercano al neutro es típico; sin embargo, algunas especies pueden vivir en agua con valores de pH por encima o por debajo del neutro, que van desde 6,56 hasta 8,90.
  • Oxígeno: El alto contenido de oxígeno disuelto en microburbujas que eleven el O2 la tensión a la saturación en aguas torrenciales es un factor que beneficia a la mayoría de las moscas negras. Más del oxígeno disuelto viene del proceso fotosintético que resulta en los lugares soleados.
  • Temperatura: Las larvas son euritérmico (capacidad de soportar grandes cambios de temperatura) y pueden vivir en aguas con temperaturas cerca de 0°C, como las especies que se encuentran en la Puna (Argentina), los rangos de alta montaña o en Tierra del Fuego (Argentina) donde se encuentran en arroyos cubiertos por la nieve. También se pueden encontrar en los cursos de agua con temperaturas de 25°C, tales como los de las zonas tropicales. La gran mayoría de las especies prefieren que las temperaturas del agua oscilen entre 7°C a 15°C que se encuentran con mayor frecuencia en los muelles.
  • Altitud: Se pueden encontrar desde el nivel del mar hasta los 4700 m. La altitud se correlaciona con la temperatura.
  • Estratos de apoyo: Las larvas utilizan una gran variedad de sustratos para adherirse, pero siempre requerirá un soporte sólido. Evitan los lugares con muchas algas unicelulares. Los sustratos más frecuentes utilizados son piedras, hojas, ramas, raíces, ramas o troncos de los árboles; a pesar de que rara vez se adhieren a la vegetación muerta. Algunas especies tienen una predilección por un tipo particular de sustrato pero hay otros que son indiferentes y que utilizan cualquier tipo de soporte, incluyendo piezas de hierro, de plástico, y madera.
  • Profundidad: La mayoría de las larvas y pupas viven arrastradas debajo de la vegetación en el agua que no es más profundo que 50 cm. Especies sólo se observan en aguas más profundas cuando no hay turbidez.
  • Velocidad de la corriente: Larvas y pupas de Simuliidae viven en río y arroyos, ya que filtran el agua para obtener alimento y el oxígeno disuelto, mayor es el volumen de agua que filtran, lo más beneficioso para ellos. La velocidad de la corriente es un factor importante para definir su hábitat, ya que lo necesitan para mantener la adhesión al sustrato, mantener sus ventiladores cefálicos erectos y permiten que sus músculos se contraigan al plegarlos para llevar la comida a la boca. Las especies que viven en las llanuras sobrevivirán en el agua con un mínimo de velocidades de alrededor de 2 cm/s; sin embargo, hay especies que pueden vivir en agua con una menor velocidad. La mayoría de las especies prefieren velocidades de agua entre 10 y 50 cm/s, aunque hay algunas especies que sólo viven en cursos torrenciales de 100 cm/s.

 

Literatura


Coscarón, S y C. Coscarón. 2007. Neotropical Simuliidae (Diptera: Insecta). In: Adis, J., Arias, J.R., Rueda-Delgado, G. & K.M. Wantzen (Eds.): Aquatic Biodiversity in Latin America (ABLA Series). Vol. 3. Pensoft Publishers, Sofia-Moscow, 686 pp.

Coscarón-Arias, C. 2008. Diptera Simuliidae. Capítulo 12. En: Domínguez, E. y H. Fernández (Eds): Macroinvertebrados bentónicos Sudamericanos. Publicación Especial 10, Fundación Miguel Lillo, Tucumán, Argentina.

Martínez, R y M. Portillo. 1999. Estudio Faunístico y Ecológico de los Simúlidos (Díptera, Simuliidae) del río Cidacos a su paso por la Rioja. Revista Científica ZUBíA. Monográfico n°11:61-80.

Hernández, L., Montes de Oca, F., Penn, M., Massaferro, J., Garré, A y S. Brooks. 2009.  “Jejenes” (Diptera: Simuliidae) of Nahuel Huapi National Park, Patagonia, Argentina: Preliminary Results. Revista Sociedad Entomología Argentina. 68 (1-2): 193-200.